lunes, 6 de abril de 2015

La sal de la Tierra




Luchas de ayer y de hoy


"Tened cuidado con quien ponéis en vuestra lista negra, pues puede ser ensalzado como un héroe por la próxima generación, si no por esta" - Herbert J. Biberman

La forma de acabar con una opresión no es sustituirla por otra. Este parece ser el mensaje de La sal de la tierra, obra basada en un hecho real que, haciéndose eco de los problemas que afectaron a los mineros de Nuevo México durante la década de los 50, alude directamente a la discriminación que sufrían las mujeres por parte de sus propios maridos. Dicho esto, se trata de un filme atípico que fue dirigido en plena caza de brujas por uno de los Diez de Hollywood, Herbert J. Biberman, con la intención de visibilizar un conflicto del que los poderosos se desentendían, el del despotismo “anglo” en las minas de zinc, que condenaba a la miseria a los propios nativos. Por ello, nos encontramos con una obra de bajo presupuesto, que se sirve de técnicas cinematográficas sencillas y que no cuenta con unas interpretaciones que pasarán a la historia (a no ser por su autenticidad, puesto que la mayoría de los actores eran los propios huelguistas); pero que, sin embargo, funciona, al compartir con nosotros un drama profundamente humano, en el que los obreros no son héroes proletarios, sino trabajadores que no han podido disfrutar de los privilegios de la educación pero que luchan por sus derechos y, mientras lo hacen, aprenden que la liberación de su clase pasa también por la de la mujer. A este respecto, la evolución de Esperanza Quintero, la coprotagonista, es más que interesante: a través de la lucha obrera, toma conciencia de sus derechos, sin haber oído jamás la palabra “feminismo”. En definitiva, esta película, que ahora figura en el Archivo Nacional de la Biblioteca del Congreso de EEUU como una de las cien que merecen ser preservadas para la posteridad, constituye todo un monumento a la dignidad humana, además de una de las obras cumbre del realismo social más combativo y alejado de todo dogmatismo y voluntad adoctrinadora.

PS: Para quien quiera saber más acerca del contexto de clandestinidad en el que se rodó la película, recomiendo el visionado de Punto de mira (One of the Hoyllwood Ten) de Karl Francis (2000), ya que arroja luz sobre la historia de Bieberman y las condiciones de rodaje de este filme.

Estados Unidos, 1954. T.O.: Salt of the EarthDirector: Herbert J. Biberman. Productores: Paul Jarrico. Producción: Productor: Paul Jarrico. Reparto: Juan Chacón, Will Geer, Rosaura Revueltas, Mervin Williams Fotografía: B&W. Montaje: Herbert J. Biberman .Duración: 95 minutos. Drama.

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