jueves, 4 de junio de 2015

Mad Max: Furia en la carretera



Cenit postapocalíptico

por Fco. Javier López


Cuando se reinventa una franquicia ochentera hay que andarse con ojo. El precedente no juega a su favor: en su mayoría, retornan a nuestras pantallas con mucho bombo, poca cosa que contar y miles de nostálgicos decepcionados. El mismísimo George Miller pecó al exponer su Mad Max a las demandas comerciales de una época en el culmen de su trilogía de oro. Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno (1985) optó por comulgar con el "estilo Spielberg" que monopolizaba sin piedad el cine palomitero de entonces, relegando una de sagas de acción más kitsch y únicas de su tiempo a un producto impersonal y tristemente accesible.

Ya han pasado treinta años desde entonces, y la sintomática del -mal- blockbuster actual aún guarda algunos de los tics de aquella época. Aun así, Miller hace oídos sordos y, muy seguro de sí mismo y su producto, decide lanzar a las salas la cuarta parte de su ópera postapocalíptica. ¿El resultado? Un portento.

Mad Max: Furia en la carretera (2015) es una película sobre la que cuesta discurrir. Cuesta, en primer lugar, porque hacía tiempo que no nos enfrentábamos a un realizador con tanto que decir y aportar sobre el medio en el cine comercial. Miller sabe lo que se hace, y es difícil aportar algo en el medio escrito porque su visión es prácticamente irrebatible: es un esteta conceptual, un tipo que conoce y ama el lenguaje del medio y lo aprovecha hasta sus últimas. La película va definiéndose en imágenes (¡y qué imágenes!), haciendo evolucionar a sus personajes por sus actos (imponente esa Imperator Furiosa y su cuadrilla) y consumando sus arcos en enormes secuencias de acción. No sólo apuesta por el lenguaje del medio y por la acción como mecanismo narrativo, sino que lo eleva a la enésima potencia convirtiéndolo en el motor principal de la trama.

George Miller comenzó este proyecto trabajando storyboards y fantaseando con potenciales planos. Se nota. Mad Max: Furia en la carretera no es sólo una nueva entrega de la saga: es la extinción de un conglomerado de sueños húmedos sobre el valor de la imagen, un festival, una celebración de todo lo que supone hacer una película de acción que se vale de ésta para construir una narrativa orgánica, potente. Se empeña en romper las reglas de sus anteriores entregas (como es habitual en la saga) sin renunciar a su legado, contando con un generoso número de referencias a las películas originales. Al usar el género y la imagen como el verdadero motor de la historia (algo que parece tan evidente y casi nadie hace), la ovación a éste es inherente y es difícil contemplar cualquier secuencia sin sentir que estás en una suerte de cenit visual y narrativo del blockbuster actual.

No tiene cabida hacer un ranking o hablar de “la mejor película de acción desde…” porque Mad Max: Furia en la carretera responde a una mirada atrás muy particular. Mejor dejémoslo en una afirmación contundente: la cantinela meta del ‘what a lovely day' no iba de farol. Merece la pena celebrar este día. 


Australia, 2015. T.O.: Mad Max: Fury RoadDirector: George MillerGuión: Nick Lathouris, Brendan McCarthy, George MillerFotografía: John SealeReparto: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Angus Sampson, Zoë Kravitz, Rosie Huntington-Whiteley, Nathan Jones, Riley Keough, Abbey Lee, Courtney Eaton, Josh Helman, Megan Gale, Melissa Jaffer, Stephen Dunlevy. Productora: Kennedy Miller Productions / Icon Productions. Duración: 120 min. Género: Acción. Ciencia Ficción | Futuro postapocalíptico.


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