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martes, 20 de octubre de 2015

Regresión


Trastorno y Naufragio



Al fin lo hice, sí. No podía resistir la tentación que se removía en mi interior. Una semana en cartel, y Regresión (Alejandro Amenábar, 2015) ya había sido causante de una auténtica reyerta dialéctica entre los afines a la crítica cinematográfica. Un aluvión incesante de opiniones irrumpió en escena estrepitosamente, arrancándonos de nuestra ensoñación pasajera. Y es que el último film de Amenábar ha producido urticaria emocional a más de uno. 

Tanto era así, que quería comprobarlo, experimentarlo en primera persona, y así sumergirme en la vorágine colectiva que se había generado. Me juré en principio (y me perjuré al final) que no acudiría "contagiado" a la sesión, pues nunca me ha agradado posicionar mi mente en la apacibilidad que reporta la "cuarentena subjetiva". Pero, en ocasiones, bien es sabido que resulta difícil, por no decir imposible, trazar una línea divisoria tajante que separe al individuo de la opinión del grupo. Con semejante quebradero de cabeza, ocupé una butaca de un concurrido pero poco entusiasta cine de barrio. Quién me iba a decir que aquella tarde asistiría a una "revelación". 

¿Cómo describir la sensación que recorrió mi cuerpo? ¿Acaso se asemejaba a un escalofrío causado por un desaforado estupor? ¿O más bien se trataba de una indigestión con miras a desembocar en la más terrible pesadilla nocturna? En cualquier caso, de una cosa si que no me cabe la menor duda: me siento muy afortunado de haber asistido a ver Regresión, pero, sobre todo, de haberlo hecho en una sala de cine "low cost" (¡vivan estas iniciativas!). 

¿Por dónde empezar a cubrir esta llamativa y escorada peripecia? La historia nos sitúa en la región americana de Minessota, en plena década de los 90. Bruce Kenner investiga un truculento caso en el que la joven Ángela acusa a su padre de haber cometido un grave crimen, que causa en Ángela un profundo trauma. Para ello, el detective se embarca en el asunto junto con el Dr. Raines, un psicólogo experto en tratar recuerdos reprimidos. Ambos intentarán poner luces sobre las sombras proyectadas por una supersticiosa comunidad. 

Hasta aquí, uno puede sentirse atraído por la originalidad del esqueleto narrativo. Pero se queda en eso. Después la sensación se desvanece tan rápidamente como había aflorado. El guión flojea por todos los flancos; unas conversaciones "inertes", carentes de fondo, enmarcan las interacciones de los personajes; los tópicos se suceden con tanta reiteración que a más de uno le habrá supuesto una risa ahogada o un sonrojo de vergüenza ajena; hay referencias a iconografía y simbología de la que el espectador ya es experto emérito (véase, por ejemplo, la referencia a que los grupos de determinado género musical están relacionados con el satanismo; aburre). Además, en algunos instantes del film, el montaje se muestra caótico e inconexo y, en cierto modo, revelador del desenlace. Totalmente inadmisible en un thriller psicológico. 

Y llegamos al tema estrella: las interpretaciones. No me explayaré demasiado, pues lejos de mi voluntad queda el ensañamiento. No obstante, merece la pena detenerse sobre algunas "guindas" que aparecen a lo largo del metraje. Llama mucho la atención la transición psicológica tan acentuada que experimenta el personaje de Ángela (encarnado por Emma Watson), pues evoluciona de una creíble inocencia inicial a un marcado y forzado cambio de carácter, que no comentaré para los que todavía no hayan visto la película. El detective Kenner (al que da vida Ethan Hawke) es el maestro entre maestros de los tópicos: la recurrente figura del poli malo, que se rige por sus principios racionales, pero que, y al mismo tiempo, se muestra tierno y sentimental con los desamparados. Y qué decir del Dr. en psicología, ensimismado en sus teorías e incursiones científicas, interpretado de forma notable por David Thewlis. 

Pero no todo es malo en el infierno. En el film destacan algunos motivos, muy propios de la filmografía de Amenábar. De entre todos ellos, el más pronunciado es el aspecto visual, compacto y bien construido. La fotografía es impecable. En este ámbito, Regresión pone sobre la pantalla una sucesión de impactantes imágenes, que hacen honor a los clásicos del género. Y no es para menos. No recordaba haber sentido tanta tensión y malestar en meses (y ello contando con el hecho de haber visto reciente cine de "terror"); aparecen algunas escenas con las que incluso los menos susceptibles sentirán erizarse el vello. 

En fin, un largometraje en el que Amenábar peca de pretencioso, llegando, tan solo, a lo meramente aceptable. Se cuenta una historia curiosa, pero totalmente desarticulada. El artificio deja paso, en un abrir y cerrar de ojos, a la incomprensión del espectador ante lo que está presenciado. Mucho ruido y pocas nueces.  


 España.2015. T.O.: Regresión. Director: Alejandro Amenábar. Fotografía: Daniel Aranyó.  Productora: Coproducción España-Canadá; MOD/ Himenóptero/ First Generation Films/ Telecinco CinemaMúsica: Roque Baños. Reparto: Ethan Hawke, Emma Watson, Aaron Ashmore, Devon Bostick, David Thewlis, Dale Dickey, Aaron Abrams, Adam Butcher, David Dencik, Matija Matovik, Kristian Bruun, Janet Porter, Goran StjepanovicDuración: 106 minutos. Intriga. Thriller. Sectas. Años 90. Basado en hechos reales.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Ma ma


"Se pasa de madre"



Tras cinco años desde su última película, Habitación en Roma, Julio Medem vuelve a la cartelera con un dramón lacrimógeno que no me acaba de convencer.  A diferencia de los temas presentes en films anteriores, entre los que se encuentran Ardilla Roja, Los amantes del círculo polar y Lucía y el sexo, entre otros, esta vez se ha decantado por explorar el universo de la mujer madre hasta la muerte y el amor por compasión. Una lástima que esta película, pese a destilar el buen gusto y la delicadeza que le caracterizan y pese a reivindicar la belleza y la fortaleza del sexo femenino (otro de sus rasgos distintivos), no esté a la altura del resto de su filmografía.

En efecto, desde el principio del largometraje se percibe el dramón que vamos a presenciar: Medem le da mucha importancia a la cuestión del cáncer y a la gran función de madre que ejerce la protagonista, Magda (Penélope Cruz), a la que no me la llego a creer para nada, ya que es un continuo quiero y no puedo. Si hubiese sido otra actriz os aseguro que me hubiese conmovido. Pero es que en muchos momentos tiene más cara de demente que de enferma de cáncer, y que su personaje tome decisiones ilógicas con tal de aumentar el drama no ayuda.

Por otro lado, me hace gracia el papel que interpreta Luis Tosar, ya que, a pesar de lo tópico-épico que resulta, el actor es capaz de desplegar una interpretación excepcional, haciendo gala (una vez más) de su versatilidad: lo mismo se mete en la piel de un preso o de un maltratador que encarna a un entrañable padre protector.

Otro personaje que no me acaba de encajar (y cuya actuación, en este caso, no le excusa) es el del ginecólogo de Magda, Julio (Asier Etxeandia) hoy conocido por la serie Velvet (2014) de Antena 3. Este es un frustrado cantante que no sabe cantar, puede parecer gracioso en un principio, pero acaba resultando ridículo. Por no hablar de la relación inverosímil que mantiene con la protagonista, puesto que rara vez un médico puede llegar a esos niveles de confianza con su paciente.

Para terminar, Medem también ha querido incrustar el personaje de Natasha, una niña angelical que fluctúa entre la fantasía y la realidad, ya que la presenta como un espíritu pero en realidad sí que existe. Y aunque esto puede sonar muy “Medem”, puesto que en otras de sus películas vemos personajes que se desdoblan o personajes que mueren en condiciones muy extrañas, en este caso no encaja por ningún lado.

En fin, está claro que el propósito de Julio Medem con esta película ha sido hacer un canto a la vida y un elogio a la maternidad y a la fortaleza de las mujeres, pero la forma y los personajes echan a perder lo que podría haber sido un gran film.





España. 2015. T.O.: ma ma. Director: Julio Medem. Guión: Julio Medem. Música: Alberto Iglesias. Fotografía: Kiko de la Rica.  Productora: Morena Films. Reparto: Penélope Cruz, Luis Tosar, Asier Etxeandia, Teo Planell, Silvia Abascal, Mónica Sagrera, Àlex Brendemühl, Ciro Miró, Jon Kortajarena . Duración: 111 minutos. Drama. Enfermedad


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Mi casa en París

Cuestión de herencia

Por Miguel Ángel Gomis


Imagínate por un momento, que eres un neoyorquino sexagenario que arrastras tres divorcios y un alcoholismo que podría curar heridas de guerra. Pero por un golpe de suerte muere el padre que has querido tener pero que nunca has visto; y heredas unos libros, un reloj de oro y una casa en pleno centro de la ciudad del amor, París. Pero cuando pensabas que el dinero de la venta del piso heredado va a solucionar todos tus problemas, te encuentras que en esa casa vive una señora y su hija, y que no puedes hacer nada hasta que la auténtica dueña muera.

Basada en la obra de teatro "My old lady" estrenada con gran éxito en 2002, Israel Horovitz autor tanto de la obra como de la película, nos muestra un melodrama que desgarra las miserias del hombre como receptor de los devenires de los que nos rodean. 
Nos complace con una historia que empieza sutilmente y sin más preámbulos pero que en conforme se adentra en las vidas del heredero Mathias, interpretado por un fantástico Kevin Kline, y la ácida Matilde por la actriz buque insignia de Inglaterra Maggie Smith, crea una obra muy sencilla en forma pero compleja en contenido pues palpa temas como la familia, los traumas, el amor, las adicciones, el negocio inmobiliario... y la herencia, pero no sólo hablamos de una herencia material sino la más relevante, la sentimental.

El dolor silencioso, el dolor latente e incrustado en la nuca, es el tono que baña todas las lecciones que Mathias y que por caprichos de un destino atado a la condición de Chloè llevada de grata forma por la actriz Kristin Scott Thomas, profundiza en el pasado de los devenires familiares para mostrar un presente invadido por la melancolía y el olor a tiempo estancado.

Este es el melodrama que el autor estadounidense Israel Horovitz, construye bajo la mirada de unos actores que muestra todo el potencial, toda la libertad para reflejar unos personajes donde la profundidad que supone la infancia y el pasado es el Alter Ego de los hombres y mujeres "maduros" del ahora. Quiero acabar con un frase que se repite durante todo el film y espero que invite a ver Mi casa en Paris (2015) pues supone una merienda como la alta cocina, no sabes bien al principio que comes pero al final deja un gusto que crece con el tiempo en el paladar.


Samuel Becket:

"Si tu no me amas nadie me amará"


martes, 8 de septiembre de 2015

Mr Holmes


Última pista: conclusión

Por Alba Varón 


"Nunca hay que dejarse nada a medias. Aunque no nos esté gustando el resultado. No hay que abandonar esta vida, sin dejarlo todo concluido"

Sherlocks Holmes ha habido muchos en la pantalla de cine. El curioso personaje creado por la pluma de Arthur Conan Doyle ha dado mucho de que hablar en su más de siglo y pico de vida. La conocida última adaptación del detective de Baker Street, la cual le ha llevado a la fama actual (más aún si cabe) y que le ha dotado de un atractivo curioso gracias al peculiar físico de Benedict Cumberbatch ha sido la reconocida serie “Sherlock”. Pero el director Bill Condon realiza algo innovador con el personaje. Retrata en “Mr Holmes”, la fuerza (pasada y presente) de un hombre en la vejez que pierde lentamente su memoria y al que le ha abandonado su único y mejor amigo. Esta progresiva pérdida de su capacidad mental, lo cual le define como personaje de ficción y como ser humano es el drama que rodea a la película. Con 93 años, Holmes se ha mudado a una granja de Sussex donde vive con una sencilla ama de llaves y con el hijo de esta.

Ya en una edad tardía, Ian Mc Kellen ha interpretado en el cine alguno de los personajes más reconocidos y carismáticos, consiguiendo grabarse a fuego en nuestros recuerdos más infantiles y juveniles. Su interpretación de Sherlock Holmes es soberbia. Un personaje gruñón y despótico que odia lo que se dice o se cree de él a consecuencia de lo que su compañero (Watson) ha escrito en sus historias. El verdadero Holmes no desea ser reconocido gracias a su personaje. En muchas ocasiones se toma a risa (como la escena en el cine, donde el actor Nicholas Rowe, que interpretó en 1985 al joven Sherlock en "El secreto de la pirámide" interpreta de nuevo al detective, esta vez ya adulto, en su último caso) lo que la gente cree a pies juntillas de él y en otras se enfada ante la farsa de su estereotipada imagen. En la granja entablará una curiosa y tierna relación con el hijo de su ama de llaves, un chico inteligente y perspicaz que cuida y protege  con él a las abejas de la granja. Gracias a esta relación mostrará la ternura del ogro, la cual puede llegar a ser la mejor de las ternuras.

La historia se desarrolla desde la escritura de su propio diario y de lo que poco a poco se va acordando del último caso que resolvió en Londres, aquel que le hizo abandonar la ciudad y no volver a trabajar de detective nunca más. Los flashbacks son el punto de apoyo de la película, y gracias a estas rápidas iluminaciones de memoria, observamos un seguimiento pausado y desestructurado de la historia. Es curiosa que una película en la que apenas hay acción no resulte aburrida. Así que en la trama no encontramos una acción de ritmos trepidantes, un caso enigmático y súper curioso por resolver y un protagonista altamente estereotipado, sino que para nuestro agrado nos toparemos ante un producto elegante, de gran calado emocional, sostenido por maravillosas interpretaciones. Bill Condon ha filmado un humilde y digno homenaje a una de las grandes figuras literarias de todos los tiempos. Que esta película nos sirva para leer o releer a Arthur Conan Doyle y disfrutar una y otra vez de sus historias. Porque siempre la ficción es realidad y la realidad supera a la ficción.

lunes, 31 de agosto de 2015

Blind



El encierro

por Alba Varón


“Comenzaré por algo simple, algo que han visto en innumerables ocasiones”. Al igual que las palabras pronunciadas al principio de la película por la protagonista (una enigmática Ellen Dorrit Pettersen), el director de Blind (2014), Eskil Vogt (guionista de la laureada Oslo, 31 de Agosto y Reprise), comienza acercándose a la historia de Ingrid de manera dispersa y elegante. Las sensaciones que nos propone experimentar nos atrapan desde el principio. El tacto de lo natural y lo puro, imágenes de hojas de roble se entremezclan con la textura de la voz pausada y reflexiva de Ingrid. Nos ha invitado a adentrarnos en su intenso viaje emocional desde que se quedó completamente ciega. Como ella, también tocamos las grietas de la corteza del roble que tocó por última vez. Rápidamente las imágenes se concentran en varios planos, recuerdos e ilusiones de su mente, que van acompañándonos hasta recluirnos en su nuevo apartamento. Hemos llegado sanos y salvos gracias a ella. Su lección ha sido aprendida. Hay que usar los recuerdos y tener cuidado de no tropezar. 

Después del monólogo del comienzo, el tono íntimo e individualista invade por completo la pantalla. La supuesta infidelidad de su marido le corroe tanto como le atemoriza. Para Ingrid, la calle es un lugar inseguro, lleno de peligros. Su lugar es el interior de la casa, allí está tranquila y solo tiene una sola conexión al exterior, la ventana que abre y cierra a menudo. Ella crea y cada cada creación también está recluida en un apartamento vacío, personas que deambulan sin aficiones ni alegrías. Las sensaciones de soledad y desasosiego causadas gracias al lenguaje visual (esos tonos pastel que nos recuerdan tanto a la estética Sudance) nos enmudecen y  aíslan casi tanto como a los solitarios personajes que van apareciendo en la película. Ella da rienda suelta a su imaginación y describe personajes nuevos que aparecen y desaparecen a su antojo, estos "juguetes" de Ingrid, seres solitarios de existencia vacía, encarnan sus miedos y temores. Es cierto que en algún tramo de la película el espectador puede sentirse confundido por los continuos cambios de espacios que acompañan a los personajes, pero esto no dinamita el seguimiento de la historia. Eskil Vogt juega con el espectador al igual que Ingrid se divierte creando y destruyendo una y otra vez sus propias tramas.

Pero la melancolía se dulcifica con la sensualidad, uno de los pilares más importantes que sustenta el film, el cuerpo desnudo de Ingrid pegado a la ventana de su apartamento simboliza la desaparición de su miedo a ser vista, ya no puede reconocer el ojo que le mira. Se libera su cuerpo mientras que se encierra su mirada. Lo percibimos todo como ella lo percibe y lo exageramos todo como ella lo exagera. Los moratones en las piernas y en la cara se intensifican en su imaginación y desaparecen en la realidad. 
Ingrid es todo un ejemplo de adaptación paulatina a una nueva circunstancia vital, la ceguera y toda una muestra de talento por parte de un nuevo director que habrá que seguir a partir de ahora.

Noruega. 2014. T.O.: Blind. Director: Pete Eskil Vogt. Guión: Eskil Vogt. Fotografía: Thimios Bakatakis. Producción: Lemming Film. Motlys. . Reparto: Ellen Dorrit Petersen, Vera Vitali, Henrik Rafaelsen, Jacob Young  Duración: 95 minutos. Drama

lunes, 24 de agosto de 2015

Del revés



El reto de madurar


por Fco. Javier López

Después de una injustificadamente denostada racha de estrenos producidos por la respetadísima compañía de animación Pixar Animation Studios, Del revés prometía ser una vuelta al estilo de las películas de los estudios que apostaban por una dicotomía de target que derivaba en una fórmula infalible: Wall·E, Up! y Toy Story 3 fueron un buen ejemplo de cómo hacer cintas que cautivaran tanto al público adulto como al infantil sin hacer sus recursos para ambos targets demasiado evidentes. Sin embargo, títulos posteriores como Brave y Cars 2 parecieron resultar propuestas poco atractivas para los más mayores, que apuntaban a una especie de decadencia del estudio estadounidense. Aun así, cuando hace ya algunos años (en 2011 comenzaron a dar los primeros detalles) Pete Docter reveló su idea de realizar una película de animación sobre la mente humana, el entusiasmo de los seguidores de la compañía no pudo ser mayor.

A día de hoy, con Del revés estrenada y cierta -que no mucha- retrospectiva, podemos afirmar que la película ha sido uno de los mayores éxitos de crítica en la historia del estudio. Este furor, muy justificado, puede que responda a cómo la cinta asume y aplica en la diégesis las reglas que hicieron llegar a Pixar a sus cotas más altas de inspiración: Del revés entiende su condición de película "para dos mundos", sitúa a sus protagonistas como partícipes de la citada dicotomía y la analiza con una muy inusual perspicacia. 

Ambientada en lo terrenal y en un muy inspirado imaginario psíquico, la última píldora de Pixar es una suerte de análisis de su fórmula que, con un reconocidamente autoparódico simplismo, representa las emociones humanas y reivindica la autosuficiencia a la hora de resolver tus problemas con tus propios métodos. Y aunque los horizontes de la mente de Riley, la protagonista de esta fábula, se disipan ante los ojos del espectador y las zonas más oscuras y complejas quedan injustamente maltratadas en pos de la comprensión del target más joven (tara inevitable que la aleja ligeramente de sus obras maestras), Del revés conserva inteligentemente un lugar para la duda, reconociendo con mucho atino la incapacidad para establecer un método infalible y universal para un reto tan gigantesco como es madurar. 

 Estados Unidos. 2015. T.O.: Inside Out. Director: Pete Docter, Ronaldo Del Carmen. Guión: Michael Arndt (Historia: Pete Docter). Fotografía: Animación. Producción: Pixar Animation Studios / Walt Disney Pictures. Reparto: Animación (Voces de Amy Poehler, Phyllis Smith, Richard Kind, Bill Hader, Lewis Black, Mindy Kaling, Kaitlyn Dias, Diane Lane, Kyle MacLachlan). Duración: 94 minutos. Animación. Fantástico. Comedia

viernes, 21 de agosto de 2015

Ciudades de papel


Adolescencia plegada

por Miguel Ángel Gomis


Hay proyectos cinematográficos que es mejor que se guarden hasta que llegue el momento oportuno o para cuando aparezca un guión decente para contar una historia con tanto potencial. Esto le ocurre a Ciudades de papel (2015), del director Jake Schreier.

No voy hablar de si se trata de una buena o mala adaptación de la novela escrita por John Green, pues no he leído el libro (y personalmente, dudo que lo haga), pero sí puedo hablar del film: una película insulsa, aderezada con un romance adolescente que no se sabe en qué está basado.

La trama, lejos de ser impactante, trata sobre Quentin Jacobsen, un joven que está en un estado continuo de enamoramiento enfermizo. ¿La femme fatale en este caso? Margo Roth Spiegelman, interpretada por el nuevo descubrimiento del celuloide, Cara Delevingne, cuyo personaje desaparece misteriosamente dejando insinuantes pistas que llevarán a Quentin hacia una “aventura” que le hará crecer como persona.

Hasta ahí todo bien, pero conforme avanzaba la historia no podía parar de pensar en cuántos minutos faltaban para que acabase, pues se trata de una aventura juvenil salpicada con ciertos chistes que intentan y reconozco que muchas veces conseguían sacar una sonrisa, pero que no vna más allá, pues se trata de una película olvidadiza, sales como entras, no aprendes ni sientes nada nuevo. Un proyecto cinematográfico que hace mucho ruido pero que no deja ver las ideas fundamentales que trata, como la inteligencia emocional en un periodo tan convulso como importante en la vida de una persona como es la adolescencia. Además de que no se explota otro concepto tan crucial (pero desconocido en muchos casos) como es la zona de confort y el crecimiento que supone la salida de esta, algo que el director no se aplicado pues lo que ha creado es una historia normal y corriente venida a menos.

En definitiva, han querido estirar el éxito y la moda pasajera de las novelas juveniles de John Green, intentado cumplir las expectativas que cubrió la película Bajo la misma estrella (2014) del director Josh Boone, basada en otra novela del mismo autor. Pero estirar la goma puede hacer que te salte en la cara y te deje una marca roja que pica y escuece, y esto es lo que ha ocurrido con Ciudades de papel, aunque tal vez estoy hablando desde el punto de vista de una persona que ha dejado atrás esa "inocencia" de la pubertad...Quien sabe. Por ello invito un público objetivo la vea y comente su punto de vista.

Estados Unidos. 2015. T.O.: Trainwreck. Director: Jake Schereier. Guión: Scott Neustadter, Michael H. Weber (Novela: John Green) Fotografía: David Lanzenberg. Reparto: Nat Wolff, Cara Delevingne, Halston Sage, Austin Abrams, Jaz Sinclair, Meg Crosbie, Tom Hillmann, Justice Smith, Griffin Freeman, Tom Hillmann, Robert Crayton, Drew Matthews, Robert Crayton, Josiah Cerio  Duración: 109 minutos. 

martes, 18 de agosto de 2015

Y de repente tú



¡Qué viva la monogamia!


por Daniel Molina.


Con la quinta temporada de Girls en filmación, en la cual ejerce de productor, Judd Apatow amplía su universo de comedia costumbrista contemporánea; esta vez, de la mano de Amy Schumer, quien firma y protagoniza el film en cuestión.

Precisamente, el centro sobre el cual orbita el relato no es otro que Amy (encarnada por la propia Schumer, que vuelve a demostrar su incontinencia corporal y su descaro ante la cámara), la mayor de dos hermanas antagónicas en su concepción de la vida conyugal. Además de su aversión al compromiso, su exacerbada verborrea plagada de sarcasmo incompasivo la define como la antítesis del personaje que debería protagonizar una película como esta. Quizá por ello sea tan  previsible como inevitable la aparición de Aaron Conners (un Bill Hader más contenido que en su paso por SNL, pero igualmente brillante), un médico deportivo transparente y cuya unidimensionalidad pasa desapercibida gracias al desborde de personalidad de la protagonista. 

Partiendo de esta base, expuesta en un hilarante prólogo, ideal para entonar el posterior desarrollo de la película; el guión demuestra lucidez en su capacidad de construir una narración orgánica, que aúne la evolución de los personajes con los numerosos y acertados gags, interpretados con la libertad inherente que Apatow otorga a sus actores.

Tal vez la historia naufrague en la aparición de ciertos personajes que no terminan de encajar y quedan en el intento, más bien fallido, de adornar al personaje encarnado por Hader o peque de ingenua en ciertos puntos, supeditando la credibilidad a cumplir la expectativa. No obstante, me quedo con el golpe en la mesa que supone para Schumer en la gran pantalla, un acierto más en la cuenta de un director en boga y sin aparente fecha de caducidad.


 Estados Unidos. 2015. T.O.: Trainwreck. Director: Judd Apatow. Guión: Amy Schumer. Fotografía: Jody Lee Lipes. Producción: Judd Apatow. Reparto: Amy Schumer, Bill Hader, Brie Larson, Vanessa Bayer, Colin Quinn, Tilda Swinton, John Cena. Duración: 125 minutos. Comedia. Drama. Comedia dramática.